
David se esforzaba por aprender uruguayismos. "Tengo que adaptarme a cómo hablan así salgo hecho un uruguacho", afirmaba, mientras repetía "pelotudo" y "llena huevo" con acento brasilero.
No entendía por qué usábamos tanto una palabra tan fea como "pedo".
Es así que aprendió una clase de usos coloquiales de la palabra:
-De pedo: de suerte, de azhar.
-En pedo: estado de embriaguez (o borracho).
-Al pedo: ocioso.
-Como pedo o a los pedos: muy rápido.
-Ni en pedo: ¡de ninguna manera voy a hacer esto!
-Nube de pedo (estar en una): alejado de la realidad.
-Te faltó un detalle David -le dijo Santiago-, lo que no está bueno es olerlo.
Y pedí para cambiar de tema, por favor, no quería que la conversación se impregnara de olores.








