Estadísticas, números y porcentajes grises. 1 millón de pobres, más de 400 asentamientos en Uruguay. El 50 % de los niños uruguayos son pobres. Casas de chapa y costanero donde se filtra la lluvia y el frío. Ni hablemos de los olores fétidos porque no hay saneamiento. Del hambre, de que la plata no alcanza para comprar la túnica a los nenes, de los robos y la violencia. Pero cuando ves las caras de la pobreza, las cifras cobran sentido. Conocés a Francisco del 3 de Enero que llega de noche del trabajo para que sus hijos tengan leche y pan. Conocés a Soledad, presidenta del Comunal del 3 de Marzo, que está cansada de luchar por el barrio. Ella gestiona el merendero, sacaba dinero de su bolsillo para cocinar a los nenes del barrio. Su marido construía la policlínica, pero desistió porque terminó soleen la tarea. Llegamos al Centro Comunal del 24 de Enero y vemos un montón de dibujos infantiles y huellas de manos pintadas. Los niños son felices, con sus ropitas gastadas y sus pelotas desinfladas y muñecas rotas. Se nos tiran encima y piden vuelta de carnero. Los niños de “esa” mitad son iguales que los de “nuestra” mitad. Los vecinos de ese millón nos abren sus puertas y nos brindan los datos estadísticos del barrio con la mayor franqueza. “Somos tierra de nadie”, dice resignada Soledad. Como los números, ecos vacíos.







