
Desde que dejé Uruguay, mi relación con el celular cambió totalmente. Prescindí de él por diez días y ahora voy sumando contactos, como una niña que recién empieza a agregar uno por uno pero nadie la llama porque la necesita. Libre. Todo el mundo con sus blackberry, sus llamadas y mensajitos y a mí no me interrumpe nadie. Siento que para mí eso quedó atrás. Pero no es tan fácil, ya voy unos quince contactos y la lista va aumentando de a poco. Voy a seguir disfrutando de estos días en los que caen tres o cuatro mensajitos a la semana.
P.D.: La foto es el empezar de cero, así me sentí cuando llegué: empezar de cero a conocer gente, a trabajar y manejarme en esta gran ciudad sola, con algunos chilenos buenos que me acompañaban.