miércoles, 18 de julio de 2012

Efemérides de gol


Ansiedad, latidos, pelota que vuela y sonido abrasante que envuelve el nerviosismo celeste, "pum", la gota en la frente,  "noooooooo, uuuuuuuuuuuuuh", camisetas, banderas, puños agarrados, tensión, ojos bien abiertos, bocas abiertas de desgarradores "gooooooooooooooooooollll", saltos, saltados y exaltados, ansiedad, latidos, pelota que vuela y sonido abrasante que envuelve el nerviosismo celeste, "paf", recuerdos, nostalgia de goles campeones, presión a los jugadores, viento, lágrimas, la gota que baja por la mejilla, piernas que corren, brazos revoleados, el bullicio de la victoria de tres millones envuelve cada grupo de uruguayos en el mundo, mareo, alegría, calles repletas, no hay frío, ni dolor, alegría celeste sin fin que invade la ciudad. Genética de gol.

-Ustedes están locos por el fútbol- me dice un amigo extranjero.
En homenaje a la selección celeste:
a un año del Argentinazo,
a dos años del 4° puesto en el Mundial (Sudáfrica 2010),
62 años del Maracanazo. 

sábado, 14 de julio de 2012

La conquista

Foto: gettyimages

-El arte de la conquista es como en la selva, primitivo. Movimientos, miradas, gestos, olores, alcohol, la noche, música y claro, convenciones sociales, todo cuenta más que las palabras en esta samba da vida –los ojos celestes del Sensei brasilero brillaban mientras empezaba su clase de relaciones interpersonales).

-Contame.
-Hay que agarrar a la chica, despacito, así casual, como parte del baile, -el Sensei lentamente, con una mirada seductora mueve su mano bronceada de trópico hasta la cintura de su supuesta acompañante- una conversación simpática, un trago y listo. Todo a su ritmo, aunque en Chile es diferente.
-¿En qué sentido?
-El chileno invita a un trago pero no avanza. No agarra a la chica.
-¿Y qué hace?
-Empieza a palabrear un poco “cuál es tu nombre y cuánto”, el apellido es el primer dardo para el blanco de las categorías. Luego “de donde erís”, “trabajai”, “estudiaste”, “en qué colegio…”.
-Mmm, ¿habla mucho?
-No tanto, suele tomar más, y cuando está borracho le sale el cazador animal "guashitaaa que rica estaiiiiii", exhala su vaho alcohólico, se encima a la chica con su reggaetón sexy, en su mente, claro está – dice con su sonrisa de experto-, mientras baja sus “garras” finalizando la representación.
¿Entonces la conquista?
-Como te decía, en vez de acercarse a la chica suavemente e “involucrarla”, va por más tragos y trata de emborrachar a su acompañante. Ahí los dos felices continúan bailando, más “hot”, en fin, todo a su ritmo.

sábado, 30 de junio de 2012

Descanso

Jueves, mediodía gris, pasos rápidos, bocinas, tráfico, no hay tiempo, corre, empuja, ceños fruncidos, agarra el metro, ¡vamos!...

O tomate un descanso, sí, justo en la puerta del metro un jueves de invierno.

sábado, 23 de junio de 2012

Te recuerdo en sepia

Foto: Lucía Lin

Abuelo, hace veinte años que te fuiste, y aún te recuerdo como si te hubiera visto ayer, en Juan Lacaze. El olor pestilente de la fábrica de papel se colaba por las ventanas pueblerinas oportunamente a la hora del almuerzo, y se mezclaba con el vapor de la sopa con fideos. Recuerdo que luego de ayudarnos a mí y a Romi a hacer unas piruetas te sentabas a la mesa muy divertido. Aún veo tu mano blanquecina con manchas marrones, que me llevaba a dar la vuelta por el barrio, para mí era una maratón por esas cuadras de doscientos metros, medidas con paso infantil.
Ese día empezaste a toser. Tu tos se siente de todos lados y cada vez más frecuente. La abuela está nerviosa. Toses sin parar. A mis seis años me dicen que estás muy enfermo. Me escapo a verte dormir la siesta, cuando podés dormir. Ya no jugamos a las piruetas, ni andás masticando tu escarbadientes, ni salís en tu bicicleta tintineante que tanto querés. Sólo caminas con pasos cansinos, dejando tu vida en ellos, poco a poco. Te quedan cuatro meses abuelo, el cáncer ingrato te escarba poco a poco los pulmones, mientras tú luchas en vano para aferrarte a algunos días más a esta vida. Hoy voy a verte de nuevo, “buenas noches”. Me miras, con tus ojos apagados. Ya no me hablas, nos miramos en silencio, nos entendemos, y apronto mi alma infantil para verte en un retrato eterno de fotos sepia en la cómoda de la abuela.

sábado, 16 de junio de 2012

Personajes del metro



Después de todo, mis hermanos quedaron encantados con el metro de Santiago.
Foto: Romina Hernández.
Llega ruidosamente, para, gente enloquecida y que echa humo..., sigue su camino. El metro es un abanico de amargura hasta risas contenidas para los paseantes en Santiago. Les describo algunos de sus personajes:

-El que no se suelta nunca del fierro del medio, los demàs le piden permiso, pero el tipo sigue firme como esperando ser el salvado si hay un accidente.
-El que entra feliz, a pesar de que somos 80 personas en un mismo vagón, todos amasijados como morcilla. Aunque no hay espacio para el humor, el tipo igual se la tira de gracioso y las risas empiezan a contagiarse dentro del vagón. 
-El que entra amargado, empuja a todo el mundo, a pesar de que YA NO HAY LUGAR. Pero insiste en que él sí cabe en el vagon, se pelea con otro, el otro lo empuja, todo el mundo se enoja, y viajan todos amargados.
-Una versión más graciosa de éste último, es el que está convencido de que puede caber en ese espacio entre el brazo de la gorda que está a punto de caerse afuera del metro y la cola de la joven que está aplastada contra la puerta. Se mete con un 20% del cuerpo adentro del metro mientras espera parado y empujando silenciosamente, esperando que la puerta se curve para no aplastarlo.
-El payaso que mira a los que se quedaron fuera del metro con cara de "me aplastan las tripas" y todos afuera se ríen.
-El que apesta o se tira un gas hediondo manteniendo su culpabilidad en el anonimato.
-El que se duerme colgado de las manillas y abre la boca manteniendo su inercia onírica cuando el metro para. 
-El que repite con la grabación en cada estación del metro: "se inicia el cierre de puertas".
-La que va con un bolso gigante, un cochecito de bebé y un gordo por marido que ocupa el espacio de tres ("al fondo que hay lugar queridos"). 
-El que se queda pegado a la puerta a pesar de que sabe que es el último que se va a bajar.
-El niño asfixiado que lucha por subirse a los brazos de su madre. A veces chilla como un condenado, sumándose al chirrido del timbre.
-La pareja que no para de amasijarse en una esquina entre el asiento y la pared del metro.
-El borracho que pregunta mil veces donde se tiene que bajar (y dice más boludeces por minuto...).

Sin dudas el metro es un lugar para emputecerse de rabia o reirse largo y tendido. ¿Conocés a algún otro personaje?

PD: Agradezco a mi amiga uruguaya Natalia Lage que describió muchos de los personajes con comicidad muy creativa.

sábado, 2 de junio de 2012

A Montevideo

Tango en Montevideo. Uruguay. Foto: Lucía Lin

Ciudad ilumnada en la inmensidad de tu rambla nocturna.
La milonga me eriza la piel anunciando una noche de cultura junto al devenir de tu río.
Los ómnibus caminan por la calle al compás de tus caminantes sonrientes.
Rosas y ceibos que encantan tus paisajes de pradera.

Montevideo antigua, cuyos edificios inspirados en la Europa del siglo XIX,
le dan un encanto barroco, de tacones, bares y repiques, con carácter rioplatense.
Te respiro intensa, escucho tus latidos de corazón latino y mentalidad pseudoeuropea,
y camino por tu pequeño caos ordenado,
aprontándome para matear filosofando de la vida al atardecer.

Tropiezo, respiro tus calles mojadas y me dejo llevar a ver si la lluvia me acompaña.
Tránsito pesado que rodea a tus edificios antiguos, cargados de historia desconsolada.
Ojos cálidos espían por las ventanas, el mate asoma un hervor con bizcochos calentitos.
Un corazón roto, envuelto en pensamientos enrojecidos, aliviados por tu frescor marino.

Memoria nublada de nostalgia de goles eternos,
te enorgulleces de la gloria que llevas en tu mochila de los años 50, que te niegas a quitarte.
Redobles de candombe, vozarrones melódicos de murgas y jóvenes caminando sin apuro posmoderno, en una ensalada de sonrisas, salpicadas de rocío amargo,
me traen tus recuerdos añorados.

Te nostalgio con razón, perfume intenso y sombreros negros, Montevideo bella.
Capital de cultura, de bares y bibliotecas, de charlas extensas donde el mundo entero ingresa en un café debatible con medialuna, al alero del sol poniente que calienta la rambla.
Capital que no lo pareces. Sólo eres un rincón encantado en el que me siento bien viva.

Conoce Montevideo, capital Iberoamericana de la cultura 2013. Uruguay Natural.

sábado, 26 de mayo de 2012

Por qué escribo

Glaciar Perito Moreno, Patagonia Argentina. 
Escribir es una manera traviesa de romperle los bolsillos al tiempo y perderle sus horas.
Tal vez es un impulso demoníaco incontrolable,
para convertir los amores en escritura, como hacía Henry Miller.

Escribo los paisajes de mis viajes,
o el viento marino que trato de robar en cada uno y retenerlo en mis pulmones.
Retratar recuerdos únicos en la memoria,
o personas desapercibidas que valen la pena para este mundo.

El rocío matutino mecido por olas blancas, baña los pies de los turistas,
las palabras se dejan caer en las almas inesperadas como botellas al mar.
Aroma a flores y canela, sol de invierno inspirador de letras.

Pétalos quemados, soplo de un silbido envuelto en canción, que miro sin apuro.
Escribo condensando la cultura entera de los simples mortales,
de las sonrisas en las calles uruguayas salpicadas de rambla,
o de las montañas frías nevadas de Chile.

Escribo en el idioma perfecto para la poesía.
Tal vez porque creo que te gusta. O para encontrarte.
Y hacerle trampa al tiempo.

sábado, 5 de mayo de 2012

Y cambiaba vidas

José tomaba un jugo disfrutando el frescor nocturno dominical de fines de verano.
 
 
-Termino de trabajar a las 9 de la noche muchas veces. Pero me voy a dormir tranquilo.
-Cada día en tu trabajo entonces cambiás vidas.
 
 
Al otro día lo esperaba Cañal, su pueblo adoptivo chileno. Sus jóvenes voluntarios, que irían a las comunas más humildes a dedicarles su tiempo en educación. José tenía la responsabilidad de guiarlos. Torció su cabeza y sus rulos se movieron graciosamente. Sonrió en paz.

-A veces el trabajo es duro, pero todos los días me levanto temprano, con ánimos de trabajar al máximo.
Le quedaba un largo trayecto de ómnibus. Tomó su mochila y caminó al metro. Su labor en el mundo era tan importante, que no había sueño ni horas de ruta que le dificultaran moverse. Quería terminar su viaje en su Colombia natal, tratando de que fuera un lugar mejor para vivir.

sábado, 21 de abril de 2012

Abuela sureña


Isla Teja. Se cruza desde Valdivia en bote. XIV región, Chile.
Nené contempla con calma de abuelita (bisabuela exactamente), a su familia inmensa. Sus hijos, nietos, bisnietos, yernos y nueras festejan el cumpleaños de una de sus nietas. Ella tiene 9 hijos, todos nacidos y viviendo en Valdivia.

-Qué familia grande que tenés - le dije al verla tan contemplativa - Y qué linda.
-Sí, gracias a Dios todos son buenos hijos y tienen buena salud.

Nené recuerda los tiempos difíciles, cuando sus hijos eran pequeños. Cuando tenía 16 nació su primogénita, y a los 31 años, enviudó. Su esposo, el amor de su vida, le fue arrebatado  en un accidente. Su familia salió adelante y hoy la disfruta plena, con calidez sureña característica del lugar. Su hogar rebosa de bullicio infantil, seguido de risas juveniles y adultas, que ya han ido migrando del nido. Ahora los ojos oscuros de la abuela traslucen muchos años de vivencias y sabiduría, junto con su caminar cansino y las manos arrugadas de movimientos afectuosos. Me quedé contemplándola por la paz y felicidad que trasmite.

-Me gustaría estar un poco sola, ya es hora - se ríe Nené con ternura. Su nieta, que cumplía años, está contenta con el regalo de su abuela. Es una blusa tejida verde agua intenso. Sus otras nietas se sientan en su falda y le dan sugerencias sobre cuál será el próximo tejido. Nené las escucha, les sonríe, y planifica una vez más su labor de abuela.

Los ríos de Valdivia


Río principal de Valdivia, vista desde el puente. Región XIV, Chile.
Salgo a la calle y me recibes con tus brazos húmedamente fríos,
tu aroma a tierra mojada y pino, acaricia helando a mi nariz.
Mis pulmones te respiran felices.

Camino por tu calle, paso a paso, mientras me muestras tu río inmenso,
el puente lo atraviesa como el toque victoriano de una obra de arte.
Pequeñas montañas te rodean, construcciones de mediaguas alemanas,
se imponen al pie del río con aire autoritario,
y se envuelven de jolgorios y pasos estudiantiles que llenan de vida tus locales públicos.
 
Valdivia, verde y floreada, la ciudad de los ríos te llaman.
El viento se desliza en el fluir serpenteante de tus aguas calmas,
y juega entre los pinos, los zorzales y flores silvestres.
Les roba gotas de aroma, que mezcla con el olor a pescado fresco del mercado,
y el que exhala tu tierra húmeda.

Al amanecer, duplicas esta combinación única en tu río,
y se la obsequias a los viajeros, o a tus hijos de corazón amable
que salen a embeberse de tus energías sureñas.
Ese secreto que les compartes es una razón latente que tienen para sonreír.

Chile turístico a los ojos de extranjeros. Sernatur.