Los chilenos tienen una relación especial con los animales a los que personifican en acciones y personas de su vida cotidiana. Acá les dejo algunos ejemplos:
-Perro, perrito: amigo. NO se usa para femenino, esta acepción significa lo mismo que el resto del mundo hispanoamericano.
-Gallo, galla: tipa, en Uruguay se usa a veces "loca", para referirse a una mujer u hombre conocido.
-Cabro/a: niño. Aunque utilizan "niño/a" para referirse a cualquier persona.
-Aperrar: ir para adelante ante la adversidad.
-Irse al chancho: irse al carajo en uruguayo, te pasaste de la raya, es demasiado.
-Vaca, usado como "no seai vaca": no seas maricón.
-Tigre: campeón.
-Yegua: se ocupa para un maricón que actúa como loca.
Diferencias con las frases de animales que usamos en Uruguay:
-Burro: en uruguayo: tonto. En chileno: un hombre que tiene "tres piernas".
-Potro: en uruguayo: hombre atractivo. En chileno: hombre con su miembro grande.
Los chilenos hasta tienen un licor que se llama "cola de mono".
Dulzuras cotidianas. Viajes, experiencias, personas, conversaciones, historias de vida interesantes que rescato del anonimato.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Frases animalescas
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miércoles, 23 de noviembre de 2011
Una ecuación chilena
| Traducción chilena-uruguaya de la frase chilena por excelencia. Concepción, Chile. |
-Si los extranjeros entienden "el weón weón, weón", están listos para vivir en Chile!, dice Adolfo. -A los extranjeros les damos la bienvenida con esta frase chilenísima.
-¿Qué significa?
Weón 1: se refiere a una tercera persona que no forma parte de la conversación.
Weón 2: calificativo despectivo para esa persona.
Weón 3: segunda persona, se refiere a la persona con la que está dialogando.
-Weón al cubo entonces, ¿no? ¡Puras weadas!
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miércoles, 16 de noviembre de 2011
Un equipo grande
Andrés adora a su hermana. Cuando habla de ella se le iluminan los ojos con una mezcla de orgullo de hermano mayor y celosía de que sea tan hermosa y ya sea toda una mujer.
-Mi madre, entre mi hermana y yo, tuvo seis embarazos perdidos. ¡Así que tengo ocho hermanos!, dice Andrés.
-Es una familia grande.
-Sí, a veces pienso que cuando me vaya de este mundo tendré un gran equipo de fútbol esperándome allá arriba. Así que estaré bien acompañado.
Y sonriente contemplaba el cielo primaveral despejado.
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sábado, 12 de noviembre de 2011
Primavera
Primavera verde,
sin duda eres la estación más bella.
Primavera seductora,
que cautivas a tus caminantes con colores brillantes y mariposas sin rumbo,
Primavera fresca,
que combinas tonalidades y ensaladas de aromas verdes salpicados con rocíos matutinos.
Primavera luminosa,
lates enérgica a tu naturaleza radiante, mientras derramas esperanza.
Primavera hermosa,
serpenteante, delicada con audacia envolvente de flores silvestes,
Primavera plena,
respírame en tu infinitud de que nunca te irás, y de que podré dormir pacífica en tu lecho verde, mientras te escondes hasta tu próxima llegada.
sábado, 5 de noviembre de 2011
Encuentro
-Nunca me cansaba de conversar con él- la abuela recuerda a su esposo. Habla bajito, lo que su voz le permitía. Movió sus manos tímidas y retorcidas por el reuma, y sus piernas cada vez más oxidadas por los años. - Éramos muy buenos compañeros, compartíamos todo.
-¿Extrañás al abuelo?
-Sí. Hace casi 20 años que estoy viuda, pero lo siento cada vez más presente, preocupado por mí.
Ella mira al techo, con sus ojos de nostalgia cristalina, intentando vencer la curvidad creciente de su cuerpo. Sonríe feliz, con una risa tímida continúa:
-¿Sabes? He soñado que el abuelo está junto a mí. Anoche fue tan real que sentí su mejilla al lado de la mía, y no quería despertar, solo quería que el sueño perdurara...
Y entre mates, recordando al abuelo, estaba feliz porque sintió que él la estaba esperando, y ya faltaba menos para el reencuentro.
miércoles, 19 de octubre de 2011
El dueño de Puertecillo
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| Panorámica de Puertecillo (VI Región, Chile). Foto: Sergio García. |
-Viví acá toda la vida - me dice Pablo. Él es un hombre rústico, de rasgos toscos, largo pelo negro enmarañado y manos un poco duras de sal de mar y espinas de pescados.
En Puertecillo se pueden escuchar las melodías de la naturaleza. A ojos cerrados el sonido llena el alma sin necesidad de otra música. Grillos, chicharras, viento, mar rugiente, arboles batiéndose sobre la arena frizada, frío nocturno intenso filtrándose en mi rostro. Respiro. Paz etérea.
Cerros dibujados con mistura de caminos arbolados silvestres, diferentes formas verdes, abrazados por caracolas y perfumados con la sal del mar resiliente. Esa playa de pescadores regala al turista que pisa sus arenas la ilusión de sentirse dueño de ella. Aunque sea por unas horas. Es la sensación de alejarse de la contaminación humana, de ser interrumpido en esa rusticidad encantadora sin tiempo. De sentirse uno mismo.
-Este es mi proyecto de vida- agrega Pablo. -No tenemos señal de teléfono aquí. El pescador no conoce el estrés, ni el tiempo limitado, ni los peligros urbanos.
-Mi esposa se vino de Santiago a vivir acá y tenemos nuestra hija- dice. -Aquí nací y aquí quiero morir.
Y caminó descalzo a desayunar con sus padres.
Y caminó descalzo a desayunar con sus padres.
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sábado, 15 de octubre de 2011
El gigante de Puertecillo
Odisea oleística blanca, que avanza en la claridad soleada.
Lejanía y cercanía perfectas.
Y de día, la inmensidad permanece, con un cielo celeste vivo cegado por la energía matinal energizante.
Y vuelves a tu seno profundo infinito para marejar tu superficie verdosa, ventosa en los oídos que osan escucharte.
Te asomas con tu inmensidad eterna en las ventanas, con tus brazos penetrantes de frío salado en la terraza, te entremezclas en las cuerdas de la guitarra, y despeinas cabellos.
Quién sabe qué historias te llevas, océano verde esmeralda de Puertecillo.
Historias en botellas con corcho, navegando a la deriva de tus destinos como los correos de piratas en los cuentos de amor de antaño. Secretas para todos, salvo para ti.
Historias que solías llevar de caminantes de tu playa de arena negra en ese pueblo de pescadores, que simplemente te deja ser genuino en todo tu esplendor.
¿Quién sabe qué historias te guardas, océano profundo de Puertecillo?
Te desbordas con tu inmensidad eterna en las montañas, con tu vaivén oleístico renuente, entremezclándote en la vegetación maciza de tus cerros y despeinando pétalos de flores.
Y vuelves salpicando tus olas frías para alcanzar la orilla. Hipnótico.
Y de noche, la inmensidad es eterna, con un cielo oscuro de penumbra nocturna lunar.
Cercanía y lejanía perfectas.
Odisea oleística blanca, que se retira en la infinitud nocturna.
Simplemente, mar.
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miércoles, 5 de octubre de 2011
Pedaleada perfecta
Casi me había olvidado lo que era andar en bicicleta. Casi, es simplemente hermoso. Esa libertad de pedalear el camino con mis pies en el aire, pero aún en la tierra. La brisa flirteante corriendo a contrapelo, metiéndose en los recovecos de la piel. Quiero pedalear, cerrar los ojos, dejarme conducir. La bici nocturna me llevaba por las calles de Vitacura, árboles y jardines frondosos, con motoristas retardando el regreso a sus casas y así ver morir el fin de semana. Miedo, movimiento, luces que cortan la noche dominical, y la luna cautivante vigilaba la escena urbanística con sus cuernos al oriente. Naturaleza y pavimento. Soledad. Pequeñas ráfagas de peligro. Minutos eternos. Respiro profundo, ajusto mis dedos en el manillar y mis piernas al compás pedalean el camino a casa. Vivo mis últimas horas del domingo y así me preparo para descansar y amanecer el lunes con energías renovadas.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Su lugar
Andrés ahora entendía por qué toda su familia se hallaba reunida en su cuarto. Él vive ahora en Chile, y hablaba con su familia radicada en su Colombia natal.
-Más de una vez le dije a mis padres y a mi hermana que me dejaran solo, mientras me encerraba entre las cuatro paredes, decía Andrés.
Una nostalgia agridulce invade su rostro que retrocede en sus recuerdos.
-Hoy cuando los vi a ellos a través de la cámara, todo me hizo clic.
-¿Estaban en tu cuarto? -Andrés sonríe-.
-Sí, me di cuenta de por qué iban allí. Hoy hablaban conmigo desde mi lugar, porque una vez más me buscaban para conversar, y sabían que allí me iban a encontrar. Mi cuarto es mi lugar.
Y esa noche por primera vez los extrañó.
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domingo, 25 de septiembre de 2011
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