miércoles, 13 de abril de 2011

Experiencia paltesca

Cada vez que le cuento a un chileno mi primer experiencia con una palta se ríe descaradamente, así que ¿por qué no compartirlo?
La vi, estaba quieta en la sección de los frutos exóticos. Parecía una pera verde ajena a los manoteos de los consumidores... "mmm... interesante", a $U 20 la unidad (1 dólar). Probemos. Huele a seco, dura como manzana, va para la bolsa y llega a la cocina. La vendedora me había dicho "intenta pelarla", el cajero se había encogido de hombros, y yo, sumándome a la ignorancia paltesca, intenté pelarla. Clavo mis dientes y la dureza amarga me arruga la cara. La meto a hervir para que se ablande. Se resiste la muy extranjera. Ya amarronada, la corto al medio, le retiro la pelota que tenía en el medio, y la muerdo. Huácala.  Madera rancia. Pruebo tímidamente la masa exterior amarronada. Huácala. ¡Goma dura! El caldo huácala al cubo. Se va expresa a la basura.

Seis años después, cuando llegué a Chile y me dieron pan con palta, la miré de reojo. La imagen de aquella palta insolente me generó un regusto amargo de mis papilas. Miré ese puré incrédula, la muy amarga parecía "amansada", ahora que yo era la extranjera y ella la locataria. Y estaba deliciosa, tanto, que me encanta ese toque chileno en todas las comidas. 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantó lo de la risa descarada,el título que suena a farsa,la personificación que haces de "ELLA".Humanizas la simple y banal experiencia de probar un alimento,la llenas de comicidad.
Me dieron ganas de probarla...cbg

Lilita dijo...

Excelente historia....me muero de la risa.

Anónimo dijo...

Excelente habilidad para transformar un hecho trivial de la vida cotidiana en relato que mantiene el interés hasta el final y hasta con ribetes de comicidad.RH.