sábado, 27 de febrero de 2010

Un minuto

(Foto: BBC)
Sentí los gritos de Felipe y de repente me estaban sacando del brazo de la cama. Dormida aún me costaba pararme porque temblaba todo, y no entendía nada. Iba a salir corriendo pero ya era tarde, el piso y las paredes se movían tan fuerte que lo mejor era esperar. Un minuto duró el terremoto. Un minuto donde la Tierra nos recordó lo frágiles que somos. Sentimos un grado menos por estar en Santiago (7,8 grados Richter), y no en Concepción (8,8). En el mismo minuto por ese grado nosotros vivimos, pero un bebé murió junto con su madre en brazos intentando escapar. Ya van más de 700 los que no vivieron el minuto próximo. Adónde escapar, me preguntaba, y se me erizaban los pelos de la nuca. Adónde. Mientras esperábamos en pijamas en la calle que fuera lo que Dios quiera, pasaban unos borrachos diciendo "terremoto", mientras señalaban su trago. Sonreí y agradecí mucho estar viva, y por poder contar ese minuto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que herizantes tus palabras!!Tan reales, nos advierten: como lo efímero de un segundo puede significar daños permanentes...y reflejan la impotencia del ser humano que cree que todo lo domina.

Agradezco que estes bien hermanita!!

Romi

Natilla dijo...

Si Romi, captaste muy bien lo que sentí: esa impotencia, lo afímera q es la vida. Realmente fuimos unos afortunados. Ahora estamos viendo la forma de colaborar a los que están sufriendo las consecuencias del terremoto.

Un abrazo querida, espero verte pronto.

Anónimo dijo...

A Dios gracias que pudiste "contar" ese trágico minuto.¡Qué bueno que los que se sintieron "bendecidos" comiencen a colaborar con los necesitados.Mucha fuerza,entereza y salud.Adelante y de pie como dijo la presidenta.cbg

Rosario dijo...

xime, me desperte temprano y prendi la tele, cuando vi las imagenes me queria morir, automaticamente me acorde de vos, pero le escribi a maro y me dijo q estabas bien. parece joda cada vez q hay un terremoto en el mundo tengo a alguien ahi (tengo una prima de papa en haiti). te mando muchos besos, Rosario