
—Llevo naranjas – le dijiste al verdulero. Me viste y apenas aguanté la risa.
Las columnas de superhéroe, y los otros trabajos para la facultad. Hasta te posicioné como candidato presidencial en uno. Quería preguntarte… pero casi me olvido que no me conocés. Le pregunté al verdulero:
—¿Tenés de cliente a Zaidensztat?
Adiós capa y antifaz, que siempre te quisieron poner, pero vos nunca aceptaste. Ahora saliste en la tapa de Caras para desestimar cualquier intento de volver. Y llenaste la boca de los medios, pero retirado, enamorado, en paz. Adiós Zeta, adiós.