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lunes, 15 de julio de 2013

Sonrisa en la barra (Veo veo)



Luego de haber dictado la clase de técnicas y fundamentos para acercarse al sexo opuesto en una discoteca, el sensei brasilero despierta la curiosidad de sus alumnos.

-¿Qué técnica recomendás para un hombre en la conquista chilena?
-El dos por uno con la chica de la barra.
El sensei camina de un lado a otro, sonriente, ladea la cabeza de forma pícara y bebe un vaso de piscola. 
- Para mí las chicas de la barra son un desafío – explica con paciencia sabia de que el fruto caerá maduro-. Es difícil conversar con ellas porque atienden al público. Así que voy, pido un trago, y le empiezo a conversar. Como no suele prestar atención le digo que la espero a la salida. Y me tomo tieeeeempo para contemplarlas – guiña su ojo y deja caer su mano con soltura, análogo a la silueta esbelta de las mozas.
-¿Qué más?
-Al segundo trago, le digo ‘no hay segundo trago, pásame tu celular por favor’ – la sonrisa experta del sensei despierta carcajadas en los presentes, que lo animan a beber para que les enseñe su arte de conquista.

sábado, 22 de junio de 2013

La balacera se escucha con goles

Carta a los hermanos brasileros en apoyo a las protestas pacíficas por un país mejor.
 
 
Ese día llegué a Río de Janeiro, a la "cidade maravilhosa" de la que tanto escuché. El berequeté y samba con caipirinha, las palmeras tropicales, edificios lujosos, adolescentes de ropa raída y rostro curtido de violencia, me dieron la bienvenida. Uno me puso una navaja. No olvidaré su mirada vacía, mientras los transeúntes caminaban y los comerciantes atendían con tranquilidad.
 
Un escándalo de corrupción política ocupaba varias hojas del diario.
-De esos hay todos los días. - comentaba el padre de mi amiga que me alojó, tomando café. -Esto no es nada, comparado con el mensalao.
 
Dos tiros retumbaron una noche, previo a que saliéramos al carnaval. Corrí en pánico, mientras los brasileros miraban prudentes.
-Estamos al lado de una favela, es normal escuchar un tiro que otro - me dijo un hombre, mientras abrazaba a su hija.
 
Me dio un escalofrío cuando escuché "normal".  Estas situaciones forman parte de su día.
Aceptar como "normal" un entorno es una defensa natural del hombre. Pero es peligroso cuando la "normalidad" viola los derechos humanos y se vive por tres generaciones: el niño de hoy, cuyos padres y abuelos leen noticias como las que vi, conviven con violencia, muerte, hambre en las favelas y mansiones lujosas, narcotráfico, masas de gente esperando en los hospitales, no tienen una referencia cercana de una realidad más humana. Sin otras referencias, corrupción, pobreza, sonrisas y zamba conviven en una mente que acepta un Mundial de fútbol, costoso como los tres últimos, porque es "normal". Grita gol mientras trafican personas en su cuadra, baila como el mejor, mientras sus amigos venden droga, ya que no son capaces de valorar que educándose pueden insertarse en la sociedad y tener una vida digna.
 
La tecnología nos ha dado un escape a esa normalidad. Hoy se le acerca a ese niño mientras crece. Ese joven convive con extranjeros en su país. Vive realidades ajenas aquí y ahora, una experiencia que sus padres y abuelos jamás imaginaron. Tal vez el "orden y progreso" que exhiben al mundo con orgullo, es un lema simbólico que aspiran a ser. Como dice Felipe Berríos, los jóvenes son los que tienen ideales de un mundo mejor, la fuerza, y menos miedos que atemorizan a los adultos. Ven que un PBI más alto no implica progreso.  
 
Encuentro genial que un pueblo tome conciencia y se manifieste por justicia humana básica, que presione para que se tomen acciones en política, en las instituciones, en las empresas, porque esa energía es contagiosa y mueve a que más personas tomen acciones. Protestar es también aportar mi tiempo y esfuerzo a una causa, en beneficio de los que sufren injusticias. Porque la realidad de Brasil existe en otros países latinoamericanos, en el tuyo y en el mío, en mayor o menor medida, de violación permanente de nuestros derechos como persona, y es necesario movernos en equipo, para que no nos explote en la cara. Tú, yo, todos jugamos. Es una oportunidad para que eduquemos a las nuevas generaciones en cambiar esta "normalidad", utilizando las nuevas tecnologías como herramienta para democratizar la información, sumarse a las acciones positivas, condenar lo negativo aunque nos dé miedo, y educar en valores. 
 
El alza del precio del transporte es la gota que colmó el vaso de un pueblo decidido a jugar otro fútbol, con pases de igualdad, trasparencia, honestidad, piques en salud y educación democrática, con alegría y calidez contagiosa do "jeito brasilero", gritando gol de "orden y progreso" en equipo.
 
Brasil, así de campeón te queremos ver.  
 
 
En contexto:
 
 
 

sábado, 12 de enero de 2013

Las ex

Sydney, Australia. Foto: Mauricio Simonin.


Luego de explicar varias lecciones catedráticas sobre relacionamiento amoroso, el sensei sigue evacuando las consultas de sus seguidores

-¿Qué pasa con las ex? – le pregunta uno de los asistentes.
-Bueno, es importante estar al tanto de su vida, en los ámbitos de familia y trabajo es suficiente.
-¿Cómo lo haces?
-Bueno, mantener esta trasparencia, aunque sea una vez al año, te mueve al top of mind en las “recaídas” – se escuchan risitas cómplices.
-¿En serio?
-Claro, ya me llamaron tres ex cuando se pelearon con sus novios –  sonrisa catedrática y chasqueo de dedos mediante, reflejan el fin de la ecuación científicamente amorosa.
-Como ven, las mujeres son todo un mundo aparte, la conquista es todo un arte, hay que estudiarlo y ejecutarlo con soltura inteligente.
El sensei contempla la noche de luna llena. Toma su último sorbo y se zambulle en una aventura nocturna en la metrópoli santiaguina.

domingo, 9 de septiembre de 2012

La conquista: el 2 x 1

En una noche santiaguina primaveral, el Sensei calculaba sus estrategias para vivir una noche desafiante, con su estilo profesional inigualable.
-¿Qué técnica recomendás para un hombre en la conquista chilena?
-El dos por uno con la chica de la barra.
-¿?
Los pasos felinos del Sensei recorren de un lado a otro del salón, sonriente, ladea la cabeza de forma pícara y bebe un vaso de piscola.
-Para mí, las chicas de la barra son un desafío –dice, con la sabia paciencia de que el fruto caerá maduro-. Es difícil hablar con ellas porque atienden al público. Así que voy, pido un trago y le empiezo a conversar. Como no suele prestar atención le digo que la espero a la salida. Y me tomo tiempo para contemplarlas –explica el brasilero con un guiño, mientras deja caer su mano con soltura, en movimiento análogo a la silueta de la mujer de bar.
-¿Qué más?
-Al segundo trago, le digo “no hay segundo trago, pásame tu celular por favor” –el Sensei brasilero despierta carcajadas en los presentes, mientras lo alientan a beber para que les enseñe sus secretos de encanto.
(Continuará. Sigue las anécdotas del Sensei twitter: @elsenseib).

sábado, 10 de diciembre de 2011

Talones de Sócrates

Fuente: www.losgolesdelmundo.com
Lo había escuchado en cuentos de mi infancia, por boca de mi madre. Era el ejemplo que nos daba de cómo se puede ser tan bueno con los pies como con la cabeza, por algo tenía nombre de filósofo y la  apariencia de un ser religioso. Una persona multifacética, según ella, "por algo se llamaba así".
Sócrates Sampaio de Souza, futbolista brasilero de la Amazonia, falleció el fin de semana pasado. A la par de su entrega en las canchas ovacionadas, estudió medicina. Conocí más de este personaje enigmático e idolatrado de mi infancia hace unos días, con la noticia de su fallecimiento. No sabía que tenía problemas con el alcohol, causa que lo llevó a su muerte. Dicen que se distinguía por su discurso, similar a su tocayo el filósofo, que daba fuerza a sus compañeros de fútbol. Era barbudo y lucía como Jesucristo.
Extraña combinación para una persona, más aún para un futbolista. Me gustó haberlo conocido un poco más. Les dejo este homenaje que le hicieron al doctor Sócrates, como así lo llamaban sus compañeros de pelota.

miércoles, 22 de junio de 2011

Déjenla bailar samba


-Quiero estar cerca de mi abuela - me decía Ame. Es la persona que más amo en el mundo.
Su abuelita le daba seguridad en la vida.

-Cuando ocurrió el terremoto fue la primera persona en quien pensé -me decía contenta-. Tenemos una relación muy linda y muy fuerte desde que yo era niña. Sólo quería estar con ella siempre.

-Cuéntame más de tu abuela, amiga. Te ves feliz cuando hablas de ella - la incentivé-.

-Es una persona maravillosa, tiene mucha vida. Está siempre con buen humor, quiere ayudar a todos y es muy sincera. Los hijos le obedecen y la respetan mucho.

"Como una abuelita cacique", me la imaginé, tierna, firme, alegre.

-Es una matriarca- continuó mi amiga -, en la familia le pedimos consejo antes de hacer algo.
"Comenzaba el repiqueteo de los tambores, los pies invadían las calles de a poco, brillos, colores y eco de voces carnavaleras. Alegría brasilera que..."

-Tiene una energia muy buena ella... ¡vive con samba! Escucha la samba y vibra al compás cada instante.

"...que invade el aire, sonrisas blancas, berequeté, platillos y multitud de brazos ondeantes en una fiesta sin fin. La samba se impone y ella se siente feliz, cantoneando sus caderas a ritmo, liberando su corazón 'verdeamarelo'..."

-Ahora sólo canta, ya está viejita. Pero cuando se despida de este mundo, podrá bailar eternamente feliz.

P.D.: Dedicado a los abuelos en su día (en Uruguay es el 19 de junio).

miércoles, 23 de marzo de 2011

Río merece más de un post II

Carnaval de Río de Janeiro en plena samba.
Cidade maravilhosa, nombre perfecto para la ciudad cariôca. Cariôca, se siente por todos lados. Berequeté cariôca es de alegria, pieles morenas lustrosas y cuerpos bien formados. Sonrisas blancas  risas, saltos e indumentarias estrafalariamente eufóricas. Cuerpos danzando entre la selva y el pavimento, la playa y los cerros, la lluvia y el calor agobiante, las playas burguesas y las favelas violentas. Berequeté de Rio cariôca  que inspira fiesta salvaje, talones en el aire al son de los blocos y caderas cantoneadas al compas, brazos ondeando en el aire caliente, y cabezas de risa eufórica avanzan por la costanera de Ipanema. Berequeté de corazones contentos entregándose a la fiesta de cantos y zamba disfrazada. 

Disfraces en Río.
Los brazos danzarinos cortaban el aire urbanoselvático de la ciudad tropical . Piernas morenas, blancas, cabellos rubios, castaños, negros, multiculturales acompañan el berequeté de tambores y las panderetas que dan ritmo al carnaval. Se expira "paixao cariôca" que avanza en bloque. La ciudad se llena los pulmones de musica y estallan las risas por las calles de la cidade maravilhosa, deseando que el carnaval perdure por la eternidad.

Les dejo un clásico del carnaval que fue muy sonado en el Carnaval 2011 en Río: Vou festejar de Beth Carvalho.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Río merece más de un post

Cristo Redentor visto desde el Carnaval. Río de Janeiro, Brasil.
Una humedad densa entraba en mis pulmones. Cuando llegué a Río de Janeiro un espinazo desde el cuello me sacudió la espalda. Vivi una mezcla extraña de desigualdad morena y alegria rubia  en una fusión casi violenta. Un chico amenazante me exigía 50 reales, y todos veian sin hacer nada. Cuando viajaba para la casa de Gabriela sentí que iba en la montaña rusa. El ómnibus saltaba y hacia unos virajes tan violentos que los pasajeros se balconeaban para todos lados aferrándose a lo primero que encontraran para no caer por el pasillo. El ómnibus iba por ese camino salvaje que impedia ver el fondo de la ciudad, verde tropical. Fantaseé que estaba viajando en una liana, miré la calle, se me dibujaban monos multiraciales que subian y bajaban de la flora espesa, y se internaban en ella. Río me daba su bienvenida, tropical, caliente, húmeda, hermosa, alegre, multicultural, maravillosa. Me apronto para vivir el carnaval.

Foto: La estatua del Cristo Redentor. Es una de las siete maravillas del mundo moderno y es el Cristo más grande del mundo. Con mi amiga Tamires decíamos que era necesario un Cristo de tal tamaño para que perdone los pecados de la ciudad maravillosa.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Los niños de Cassandra

Ahora entiendo por qué Cassandra los extrañaba. Esos niños de mirada traviesa y sonrisa radiante, que nunca se cansaban de corretear por las calles de Río. Niños llenos de alegría en sus venas, que jugaban en la arena, tan lejos de la esclavitud  de las cosas, tan cerca de la naturaleza y de la vida.
Una niña  rodeaba a Cassandra con sus brazos. Llamaba la atención por ese exotismo misceláneo de pelo castaño enrulado, ojos verdes y café y piel morena. Otros niños se acercaban a la ronda para escuchar música y aprender a bailar. En sus casas apenas tenían algún juguete como pelotas o rompecabezas, pero eso no mermaba su felicidad. Fuente de felicidad diría, que se desbordaba en su sonrisas, en sus abrazos, en sus gestos joviales y bailes animados de ese paraíso infantil.
Bailes de esa tierra que parece que no les dio nada, pero les dio mucho, los hizo libres y ellos eran felices en ese limbo de música y naturaleza perfecta. Ahora entiendo por qué Cassandra sólo quiere volver y abrazarlos. Ellos la hacían sentir viva. Ella con sus niños era un ángel rubio lleno de vida, deseoso de enseñarles lo mejor, y mantenerlos inocentes de nuestros prejuicios y consumismo. Cassandra quería jugar con ellos, aunque sea un rato más, ya que como todo juego que vale la pena en la vida, dura poco.