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miércoles, 10 de abril de 2013

Encantos escondidos


El sombrero "vueltiao", un clásico de la costa que protege del sol. Barranquilla, Colombia.

El ama su Barranquilla. Cada rincón de su ciudad es único, y él disfruta mostrándolo.
El Castillo de Salgar es el reino de su capital del Atlántico, con sus vivencias de novela. Está levantado en arquitectura iluminada de semiarcos de bienvenida para degustar un buen plato y la belleza del mar infinito.
Punta Roca, extensa y arenosa, se impone ante el mar embravecido, es el lugar perfecto para pasar una noche única con amigos, a la luz de la luna, con música, conversaciones y bailes abrazados por el viento intenso.
Y su rincón, un pequeño techo de paja con cuatro palos, al lado de la carretera de Puerto Colombia. Dos árboles le señalan el camino. Allí se sienta a meditar sobre el rumbo de su vida.
 
Lugares encantados que hacen que la ciudad costeña sea la mejor ante su corazón. El ama a su Barranquilla, porque la hace suya.

sábado, 16 de marzo de 2013

La lectura bailada


Cartagena, Colombia.

-El baile es como la lectura de un libro- dice el profesor de danza colombiano, mientras cierra los ojos, parece disfrutar del swing musical que recorre su cuerpo.
 
-¿Bailar es como leer?
 
-Sí, bailar es cultura, es aventura, es un mundo. Existe una inteligencia numérica, la creativa, o "de letras", y la sinestésico-corporal. Mira allí.
 
Señala a dos parejas. La primera se mueve sin gracia, la otra, llevaba un paso armónico, agradable de observar.
 
-La primera pareja se está moviendo. Lo hacen bien, o mal, no sé, sólo se mueven. En la segunda hay comunicación. Míralos, la música está dentro de ellos, disfrutan del baile, eso es inteligencia.
 
-¿Mmm... se leen?
 
-Algo así, se puede leer un libro y no entender nada... o leer un libro e interpretarlo de manera diferente cada vez que se lee.
 
Y cerró los ojos. Escucha y se mueve como escuchando un sonido de otro mundo, ya que hablar interrumpe su interpretación que alimenta su felicidad.


Salsa colombiana.
Ritmo del Pacífico: mezcla de hip-hop, rap y pop. 

sábado, 5 de enero de 2013

Secreto

Foto: Lucía Lin

Ella tiene 63 años, pero parece una mujer de 50. Su secreto: jugar en el campo con sus sobrinos, hacerles caballito, escucharlos.

-Los niños son los más sabios-, dice con lógica obvia, acomodándose su sombrero.

Y algún recital que otro, en el que salta enérgicamente con su hermana como si fueran dos jovencitas, le da una pincelada de años menos. Ahora espera un nieto, sonríe plácida, mientras se imagina malcriando a la criatura, "como se merece".

miércoles, 2 de enero de 2013

Sentimientos en fotograma

Foto: Lucía Lin
 
Ella vive entre la cama y la silla. El reuma va retorciendo sus huesos y engrosando sus nudillos y rodillas. Sin tregua. No camina, apenas puede sujetar una taza. Al final del día, ella recuerda cada detalle de su vida, desde el hoy hasta que era niña. Fechas, acontecimientos, personas, acciones, todo es objeto de un repaso minucioso plasmado en un fotograma de sentimientos, aromas y palabras ubicados en su corazón. El punto final es una oración para la felicidad de sus seres queridos, y otra para que Dios la lleve a su reino pronto. Mientras, almacena los primeros fotogramas de 2013. Buen truco abuela, vos ganás.

sábado, 13 de octubre de 2012

Recuerdos aromáticos


Foto: Lucía Lin
Esa noche de viernes helada un aroma delicioso proviene de la cocina. Ella canta mientras revuelve la comida. Se la ve muy feliz.

"Sabes, adoraba cocinar con mamá. Ella solía inventar cosas así como yo. Compartimos muchos momentos lindos en la cocina".

La madre de Ale falleció hace nueve años. "Recuerdo esa pelea, mamá no me había dejado ir a ese viaje que tanto ansiaba. Me enojé. Al final me dejó viajar. Pero ella se fue cuando yo estaba lejos de casa, sin avisarme".

La carne de cerdo se mece al ser revuelta por los recuerdos, envuelta en aroma de vino con cebolla y tomate.

Frío. Una veta de nostalgia se asoma en los ojos de Ale, esa noche era su cumpleaños, y estaba poniendo en práctica algunos trucos culinarios al estilo materno. El plato estaba especialmente delicioso, aroma y textura tenían un sabor digno para un restaurante de paladares refinadísimos.

"Por supuesto que te perdono, tontita", le dijo su mama una vez, en que el mundo onírico les permitió hacer las paces. El sueño era su momento de diálogo. Esa noche, se quedó hasta tarde mirando una película, tapada con la frazada, escuchando la lluvia, somnolienta y envuelta en aromas culinarios deseando dormirse pronto y así poder conversar...

miércoles, 29 de febrero de 2012

Nobleza equina

Él sólo añoraba tener un campo con caballos y una familia. El dinero que haría con su empresa lo destinaría a cumplir su sueño.

-Los caballos son tan nobles- dice Andrés. -El gato hace lo que quiere y le da lo mismo lo que haga su dueño. El perro es fiel, y lo trates como lo trates, siempre te va a querer. En cambio el caballo, si lo cuidas con cariño, te retribuirá igual, si no, es capaz de golpearte.
-¿Tuviste un caballo alguna vez?
-Sí, cuando era pequeño. -Los ojos de Andrés brillaban bajo el fresco nocturno. -Le decíamos el Colorado. Él era indomable, sólo se dejaba montar conmigo. Una vez él estaba nervioso y me tiró al suelo. Pero luego me vino a buscar.

Andrés se quedó contemplando la luna, extrañando la libertad de correr al galope, viviendo esa sensación de estabilidad eterna en la carrera rápida que lo hacía sentir dueño de sí mismo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Un equipo grande


Andrés adora a su hermana. Cuando habla de ella se le iluminan los ojos con una mezcla de orgullo de hermano mayor y celosía de que sea tan hermosa y ya sea toda una mujer.
-Mi madre, entre mi hermana y yo, tuvo seis embarazos perdidos. ¡Así que tengo ocho hermanos!, dice Andrés.
-Es una familia grande.
-Sí, a veces pienso que cuando me vaya de este mundo tendré un gran equipo de fútbol esperándome allá arriba. Así que estaré bien acompañado.
Y sonriente contemplaba el cielo primaveral despejado.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Encuentro


-Nunca me cansaba de conversar con él- la abuela recuerda a su esposo. Habla bajito, lo que su voz le permitía. Movió sus manos tímidas y retorcidas por el reuma, y sus piernas cada vez más oxidadas por los años. - Éramos muy buenos compañeros, compartíamos todo.

-¿Extrañás al abuelo?

-Sí. Hace casi 20 años que estoy viuda, pero lo siento cada vez más presente, preocupado por mí.

Ella mira al techo, con sus ojos de nostalgia cristalina, intentando vencer la curvidad creciente de su cuerpo. Sonríe feliz, con una risa tímida continúa:

-¿Sabes? He soñado que el abuelo está junto a mí. Anoche fue tan real que sentí su mejilla al lado de la mía, y no quería despertar, solo quería que el sueño perdurara... 

Y entre mates, recordando al abuelo, estaba feliz porque sintió que él la estaba esperando, y ya faltaba menos para el reencuentro. 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Su lugar

Andrés ahora entendía por qué toda su familia se hallaba reunida en su cuarto. Él vive ahora en Chile, y hablaba  con su familia radicada en su Colombia natal.
-Más de una vez le dije a mis padres y a mi hermana que me dejaran solo, mientras me encerraba entre las cuatro paredes, decía Andrés.
Una nostalgia agridulce invade su rostro que retrocede en sus recuerdos.
-Hoy cuando los vi a ellos a través de la cámara, todo me hizo clic.
-¿Estaban en tu cuarto? -Andrés sonríe-. 
-Sí, me di cuenta de por qué iban allí. Hoy hablaban conmigo desde mi lugar, porque una vez más me buscaban para conversar, y sabían que allí me iban a encontrar. Mi cuarto es mi lugar.

Y esa noche por primera vez los extrañó.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Apagón

Desde que sucedió el terremoto del 27 de febrero, en Chile no se había registrado un apagón de tal magnitud. Desde las 21 hs aproximadamente, la gran Santiago imponente e iluminada, el sábado se tiñó de negro. Estaba en casa y con mis compañeros de apartamento solo nos sentamos a conversar de la vida.
El ministro de Energía dijo "Entendemos la indignación de más de 10 millones de chilenos..." y  otros políticos fustigaron sus explicaciones. Las bromas iban y venían. Desde las alusiones a los "agarrones" a oscuras hasta que no falló el suministro, sino tu ministro de Educación y del Interior (dedicado a Piñera, presidente de Chile).
Yo creo que estas situaciones son las más divertidas ya que las personas se encuentran desprevenidas, interrumpidas de sus actividades usuales y se ven obligadas a sacar su creatividad para pasar el rato.

Me acuerdo de cuando era pequeña, que adoraba esos momentos. Quedarse sin luz por media o una hora era cosa de cada dos meses, y eran las instancias de conversaciones obligadas. Bajo la luz de las velas, nos juntábamos en el comedor a escuchar historias de la infancia de nuestros padres, o simplemente jugábamos a las cartas entre mates, o nos peleábamos para ver quién se sentaba primero en la falda de mamá o papá, para que nos abrazaran con la excusa del miedo, y dormitar un rato allí. Disfrutábamos ese momento  bien nuestro, porque todo dependía de lo que decidiéramos hacer, sin aparatos tecnológicos.

Conversaciones interesantes, cenas a la luz de las velas, cuentos de terror, historias de la infancia, reflexiones con lágrimas silenciosas o risas sonoras sin sonrisas ante la oscuridad de retorno indefinido. Sólo parar... pensar... y esperar. Los sonidos prevalecen ante las imágenes, las voces y la imaginación, que le dan su toque mágico a esos momentos irrepetibles.

¿Cómo fue para vos el apagón?

sábado, 3 de septiembre de 2011

Devolver la mano

Gabriel me hizo acordar por qué es que estamos viviendo acá en Antofagasta - dice Ana.  Es difícil estar pendiente de ella, vestirla día a día, prepararle la comida. Su memoria dejó escapar vivencias, pasa más tiempo acurrucada en la cama y el sillón, con sus miembros frágiles sin las energías de antaño. Recuerdo a esa mujer de carácter impetuoso y adorable, que acompañó mis pasos infantiles y adolescentes, con ternura y sabiduría. Mi madre trabajaba todo el día, por eso la abuela era mi cómplice. "Abuelita, tiré el tarro de azúcar", le decía yo con mi mejor cara de culpabilidad infantil. "No pasa nada  mi niña, mamá no se enterará", solía decirme con picardía mientras se apresuraba a arreglar el desastre. Así con la comida, con mis tareas, con mis salidas, ella me aconsejaba, me escuchaba, me enseñaba las lecciones de la vida. Ella me cuidaba siempre de los hombres, incluso hasta de los de mi familia. Ella me crió. Ahora todo tiene sentido para mí: por qué ella era tan buena moza, tuvo sus hijos, padeció un cáncer al útero joven y fue tan desconfiada con los hombres. Enviudó joven y nunca rehizo su vida con otro hombre. Debe haber sido difícil  para la abuela, vivir con el infierno de haber sido violada desde los cinco a los diez años por un tío, con su madre ausente, y que su  propia abuela le echara la culpa del suceso por ser "demasiado coqueta". Ella se aseguró de que su familia nunca viviría esos tormentos, y le daría una vida de dulzura a sus nietos.
Ahora ya no sale, no se viste coqueta, ni conoce muchachos, como  me dice que lo hace. Ahora camina lento. "Me hice pipí" me dice, como una nena traviesa. "No pasa nada abuelita, mamá no se enterará", y la cambio mientras nos reimos las dos. Así hoy soy su cómplice, la ayudo a cambiarse los pañales y comparto sus últimas travesuras, con el mismo cariño, mientras va alejándose de este mundo y se acerca más a Dios.

Este es un homenaje a una amiga y a su abuela, junto con este tema del uruguayo Pablo Estramín.

miércoles, 22 de junio de 2011

Déjenla bailar samba


-Quiero estar cerca de mi abuela - me decía Ame. Es la persona que más amo en el mundo.
Su abuelita le daba seguridad en la vida.

-Cuando ocurrió el terremoto fue la primera persona en quien pensé -me decía contenta-. Tenemos una relación muy linda y muy fuerte desde que yo era niña. Sólo quería estar con ella siempre.

-Cuéntame más de tu abuela, amiga. Te ves feliz cuando hablas de ella - la incentivé-.

-Es una persona maravillosa, tiene mucha vida. Está siempre con buen humor, quiere ayudar a todos y es muy sincera. Los hijos le obedecen y la respetan mucho.

"Como una abuelita cacique", me la imaginé, tierna, firme, alegre.

-Es una matriarca- continuó mi amiga -, en la familia le pedimos consejo antes de hacer algo.
"Comenzaba el repiqueteo de los tambores, los pies invadían las calles de a poco, brillos, colores y eco de voces carnavaleras. Alegría brasilera que..."

-Tiene una energia muy buena ella... ¡vive con samba! Escucha la samba y vibra al compás cada instante.

"...que invade el aire, sonrisas blancas, berequeté, platillos y multitud de brazos ondeantes en una fiesta sin fin. La samba se impone y ella se siente feliz, cantoneando sus caderas a ritmo, liberando su corazón 'verdeamarelo'..."

-Ahora sólo canta, ya está viejita. Pero cuando se despida de este mundo, podrá bailar eternamente feliz.

P.D.: Dedicado a los abuelos en su día (en Uruguay es el 19 de junio).

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Navidad

Raquel todas las Navidades le pedía a sus familiares que compraran un regalito, para luego ella llevarlos a los niños con cáncer del hospital. A sus hijos les pedía un juguete que fuera de sus favoritos. "La vida es un búmeran", dice Raquel, con la voz quebrada. "Ahora tengo a mi hijo en este hospital". Y el chico recibía sus regalos navideños ese día.

"Doctor, dígame si me voy a morir, porque si es así prefiero morirme ahora y no tres meses después y dejar a mis padres en la calle", fueron las palabras de su hijo Nicolás, cuando se enteró de su enfermedad. En Chile, los tratamientos de cáncer para una familia como la de Raquel implican que venda su casa para pagarlo, decirle que no a sus otros hijos para estudiar, o comprarse ropa. "Esta fiesta me recuerda lo doloroso que ha sido para todos la enfermedad de mi hijo; él ha hecho un esfuerzo sobrehumano por recuperarse", explica Raquel. Sus ojos se turbian. Ella tuvo que soportar que no la quisieran llevar en taxi porque el chico usaba tapaboca, y solía ser blanco de las miradas esquivas a su alrededor. 

Nicolás nos sonríe y nos convida con pizza. Nos cede el asiento como un caballero, y se va a jugar fútbol, como cualquier chico de su edad, contento porque se acerca una Navidad más.

El cáncer no es contagioso, es muy difícil de sobrellevar. A pesar de eso, el 70% de los niños se recuperan.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Sabiduría

Valentina sonríe y recibe sus regalos en el día del niño. Come torta, abraza a su mamá y observa a los asistentes con su cara amable. Ella y los demás niños del Hospital Sótero del Río (Santiago, Chile) padecen de cáncer. Me llamó la atención su mirada sabia, su alegría con una pincelada taciturna, su risa al igual que los otros niños del lugar. Me acerqué a ella y empezamos a conversar. Tiene una hermana, va a la escuela y sus notas son muy buenas, según lo que me dijo.
-Vale, ¿qué te gustaría ser de grande?
-No lo sé, sólo sé que me va a ir bien en el colegio, y después pensaré - responde con calma.
-Bien pensado - le dije. 
Antes de que me dejara continuar, agregó:
-Sé que quiero ser feliz y tener hijos. - Sonríe.- ¿Y tú?
-También linda. ¿Tienes amigos?
-¡Sí! Tengo algunos de la escuela, pero ya no los puedo ver seguido ahora porque no puedo salir como antes (la niña estaba en una recaída y sus tratamientos eran más intensivos). Aunque acá tengo muy buenos amigos.

Me cautivaba que usara las palabras justas, sin lucirse, sin manifestar ningún capricho infantil. Cuando me despedí, me abrazó y cerró los ojos. Se quedó un rato así, como viviendo cada segundo de ese momento.  Ahora creí entender su mirada sabia: Valentina había aprendido a disfrutar de las cosas simples de la vida,  viviendo momentos únicos, porque sabía que su juego tal vez terminaría antes de lo pensado.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Trueque


-El trueque es una forma excelente de intercambio -me explica Juan-. La persona te da algo de sí misma y no tiene que desembolsar dinero.
Me imaginaba nuestra sociedad actual usando más esta forma de intercambio, cómo sería... así que le propuse un trueque.

-¿Qué tal si me enseñás a cocinar platos colombianos y yo te llevo licores caseros? -le dije, tratando de aplicar el concepto.
-¡Ahí va!, a eso me refería -me contestó-. El trueque es así, auténtico y cada transacción es única.

Me preguntaba si podría practicar el trueque para aprender a bailar salsa o cocina de otros países a cambio de mis licores... ¡no es mala idea! 

jueves, 17 de septiembre de 2009

Una valija con alma



Daniela me recibió toda risueña en su casa, encantada de mostrarme fotos de su casamiento. Se la veía muy divertida rememorando los días en que conoció a su esposo. "En el primer día de noviazgo Alfredo me dijo que íbamos a tener muchos hijos", se reía, confesando que hoy en día tendría que haberse asustado un poquito, ya que tenía quince años en ese entonces. "Y así vinieron uno atrás de otro como botón de chaleco", se reía Daniela, mostrándome una foto de sus diez hijos. Ella recuerda cuando sus mayores eran pequeños, Daniela aún estudiaba y trabajaba después de que se recibió.
A su edad me encantaría ser como ella, con 48 años tiene una cara luminosa y una sonrisa joven. Además de conservar la línea perfectamente sin clínicas estéticas, a pesar de la numerosa producción filial. Recuerdo lo que aconsejó a las parejas jóvenes: "El matrimonio es sacar cosas de la valija de cada uno para armar una en conjunto".