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martes, 16 de febrero de 2010

Versos de mar andino



Mar de Isla Negra, Casa de Pablo Neruda. Litoral, Chile.
El murmullo del mar de la casa de Pablo Neruda nos hipnotizaba.
Las olas se fundían en pasión fría con los murmullos marinos,
para luego traerlos junto con reflejos frescos de agua aturquesada.

Mirábamos el mar, embelesados por ese regalo que la naturaleza nos daba,
ese instante perfecto de aroma salado y viento que nos invadía los oídos.
Qué versos habrá traído ese mar.
Cuántos instantes perfectos habrán inspirado a Pablo Neruda.

Sentada en el banco, ante la inmensidad celeste,
sentí que era el lugar donde el poeta contemplaba la naturaleza infinita.
Tal vez allí mismo escribió una de las cartas de amor a Matilde, su amor más apasionado.
Tal vez pasaba las tardes allí con ella.

Me sentí afortunada de tener algo en común con el poeta andino,
de compartir la naturaleza, ese mismo murmullo,
ese viento salado que hace más de 50 años susurró en sus oídos.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Tesoros encontrados


En un recóndito estante de la feria de libros de Atlántida encontré estas valiosísimas obras para mí: Las uvas de la ira, de John Steinbeck y ¿Qué haré cuando todo arde?, de António Lobo Antunes. El primero es sobre la inmigración estadounidense de familias desarraigadas que buscan un buen pasar en la tierra prometida, experiencias humanas que le valieron el Premio Nobel. El segundo, constituyen historias oníricas con estilo poético-narrativo, según leí en el prólogo. Lo compré porque leí Libro de Crónicas del mismo autor, que combina con acierto magistral su imaginación y los detalles del mundo exterior.

Dos libros que me dio lástima verlos mezclados con un montón de literatura pasajera, de autoayuda, de humor y consejos tópicos. Sí, ofrecían tres libros por $ 250, sin importar la temática o el autor. Mi amiga Jime también compró el de Lobo Antunes. Me sentí como quien encuentra una joya entre las piedras de la playa. Sólo me alegré al momento de pagar.

martes, 25 de septiembre de 2007

Crímenes suculentos

Don Vito, un mafioso de la Onorata Società siciliana, se ausentó diez minutos del banquete para asesinar a Jack Petrosimo, el agente norteamericano que investigaba a la Mafia. Luego volvió a disfrutar de su banquete como si nada, recibiendo saludos y felicitaciones. La mesa era sagrada. Y opulenta y ostentosa. Los menús huelen a los ingredientes típicos italianos: ajo, cebolla, tomate, aceite de oliva, aceitunas, quesos y vinagre de vino... mezclado con olor a muerte silenciosa y disimulada.
Les dejo uno de los menúes que más me gustó, el que los zii sicilianos ofrecen a Garibaldi y a sus oficiales (como para no levantarse en tres días de la mesa):

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Menú Nº1
-Jamón ahumado de la Conca d'Oro
-Pez espada agghiotta
-Bacalao a la manera de Messina
-Capones rellenos de trufas estofadas
-Pernil de corzo adobado al aguardiente de ciruelas de Agrigento
-Cordero lechal asado al aceite de olica virgen de Caltanissetta
-Coliflores, alcachofas y apios escalfados
-Quesos de cabra
-Cremas. Helados. Tartas. Pignolata. Manzanas asadas.
-Vinos: Bazia y Gebbia, frescos para los pescados; Faro y Corvo, dos tintos secos para las carnes; y Marsala al huevo para los postres dulces.
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La comida del domingo me hizo sentir que hacía dieta al lado de este menú. Podríamos quedarnos con los pescados y las manzanas asadas -hice la receta el sábado- o el helado. Y en vez de complotar el asesinato del jefe o de la novia de un ex, mejor planeamos la próxima salida el fin de semana o las vacaciones de enero. Y cambio el vino por el Martini o el licor de huevo.

Las historias de los grandes mafiosos sicilianos están en La Mafia se sienta a la mesa (Tusquets), que además nos deleita con sus menúes. Recomendado para golosos y gourmets.

P.D: La foto es simbólica. Son elementos de mi cocina.